jueves, 3 de octubre de 2013

Hay un mundo [Para leer escuchando]

Luego de varia curva y contra curva desconsiderada para el pasajero llegamos a un punto muerto.

Semáforo rojo, villa quilmeña. No eran las 7 de la mañana, el cielo cubierto por una manta húmeda y gris; se sentía el agua al respirarla. -Mira a tu alrededor, ¿te ha encontrado, es lo que parece?- Me pregunta Neil Young. A mi derecha veo entonces en la vereda, dos perros gozando un furioso mañanero al lado de un poste de luz. Fuimos varios dentro del colectivo que giramos la cabeza para observar cómo se vive la vida realmente. Fuimos varios los que bajamos la cabeza, miramos nuestros zapatos recién lustrados, y comprendimos que era demasiado tarde para eso. Los canes consumaron su affaire antes de que el semáforo diera luz verde. Ella emprendió camino, el la siguió. Pasaron frente a una especie de perro oráculo villero inmutable que los siguió con su mirada. Siguió a ambos con los ojos no-con-la-cabeza.



En las montañas, en las ciudades,
¿Puedes ver el sueño?

Mira a tu alrededor
¿Te ha encontrado?
¿Es lo que parece??

Hay un mundo en el que vives,
Nadie tiene tu rol.



lunes, 23 de septiembre de 2013

No quiero que nadie me de nada, abrí la puerta, yo atiendo.

Me encuentro una vez más en la cuna de los marginados porteños, allí donde ir o venir es completamente indiferente. Allí donde el año pasado he visto al mismísimo Gregor Samsa bailar al compás de melodías gitanas ejecutadas por un joven y resucitado Django Reinhardt. La estación de subte Carlos Pellegrini ofrece gratas sorpresas para quién transita sus pasillos en horarios que le escapen a su rutina.

El espectáculo de hoy hizo que perdiera al menos 3 o 4 subtes. Generalmente no paro a ver a estos músicos callejeros, pero esa guitarra ya la había escuchado antes. La venía escuchando desde el 2009. La venía buscando desde entonces. Y ahí la vi, de una edad indescifrable, tan menuda, tocando una Fender Squire blanca que debía ser para niños. No podía sacarle los ojos de encima, no podía creer que realmente estuviera tocando con sus manos lo que yo escuchaba. Me apoye al lado de un tacho de basura que debía estar a un metro de ella. Desde la primera fila pude ver a un simpático indigente lamer una cuchara que hasta entonces estaba adentro del contenedor. Siguió escarbando, encontró un frasco de Listerine con algo de contenido, hizo gárgaras y lo volvió a depositar en el tacho de basura. A todo esto ella tocando, siempre tocando, dándonos todo y nosotros, como masa ignorante y apurada AL FIN paramos.

Todos pusieron punto muerto y estacionaron sus carcasas para verla, aunque sea por unos segundos. Muchos se acercaron a dejarle algo de plata. Sobre el estuche de la guitarra había una rosa que alguien aparentemente le había regalado.

Me limité a felicitarla por su trabajo y le dejé 10 pesos que fueron sinónimo de una miseria.

Finalmente había encontrado aquello que hace tanto tiempo buscaba.




lunes, 2 de septiembre de 2013

La vez que conocí a dios.

En mi colegio había una capilla. El primer miércoles de cada mes teníamos una especie de misa. Nunca nadie quería ir, obviamente. Arrastrábamos las suelas de nuestros zapatos prolijamente lustrados por nuestras madres solteras. Vestíamos media camisa adentro y media afuera. Sin embargo todos sabíamos de memoria los salmos y los cantos eclesiásticos. La misa era dirigida por un padre. Un padre paradójicamente seco. Nos daba la bienvenida a la casa de dios tocando dulces acordes con séptima en un órgano inmenso que cubría un cuarto de la pared lateral de la capilla. Aceptábamos el ritual mensual sin chistar, pero ¿por qué el primer miércoles de cada mes?

Fue un jueves cubierto por un manto de neblina que llegué demasiado temprano al colegio. El aula donde nos tomaban lista estaba cerrada. Fumé mi cigarrillo mañanero en el baño de discapacitados, aquel que nunca nadie usaba, excepto por los profesores más viejos y sabios, ya que este contaba con un servicio de limpieza y drenaje excepcional. Fumaba junto a la ventana, bastante estúpido ahora que lo pienso, pero era la forma de eliminar gran parte del olor a pucho. Fue entonces cuando entre el humo que corría hacia la ventana se filtraron dulces melodías barrocas. El baño tenía una salida hacia una especie de bosque pequeño ubicado justo en la parte trasera de la capilla.

Salí por un paseo bajo la niebla. Los tubos del órgano vibraban. No podía ver nada. Me topé con una pared de ladrillo llena de plaquetas de metal. Inútilmente pasé mi mano una y otro vez sobre los antiguos grabados, tratando de descifrar su contenido. Fue así como toqué de pura suerte un material más noble.

Empujé y ahí lo vi. Era el padre Teodoro golpeando las teclas del órgano con una delicadeza divina. Imbuido por la gloria de Johann Sebastian, Teddy paseaba sus manos sobre las inmaculadas piezas del órgano. Jamás había considerado a dios como una posibilidad hasta este momento.

Si dios existía, tenía que ser esto.
 
 

martes, 6 de agosto de 2013

Desmembrate

sacate la piel nena
dame tu hemoglobina

desmembrate

habiendo probado tu médula osea
tu saliva es casi tan insulsa como tu sangre

dejate la sien nena
no te toques, ya fue.

cartílago,
viceras,

arterias vivas
aun trafican esperanza.

dale nena,
armame una bañera
con tus órganos.


No dejemos
que nada
se eche
a perder. 


martes, 23 de abril de 2013

La rotonda en la que todos giran hacia la izquierda

Andaba en colectivo, como de costumbre, muy sobre la hora. Hicimos rápido hasta la rotonda, cosa que suele ser una buena señal. –Si llegas rápido a la rotonda, el resto del tramo es prácticamente inexistente- Me comentó algún chofer que aun no conocí. 

Llegamos entonces a la rotonda. Una rotonda algo peculiar, digna de ser desde hace años el desenlace de la magistral “Plaza de la Muerte”. Esta es una plaza angosta que se encuentra encerrada entre las vías ferroviarias transitadas diariamente por el tren Roca y la calle Irigoyen. Serán solamente dos cuadras de caminos sinuosos y olor a putrefacción antes de llegar a la rotonda. Una rotonda bloqueada por un bajo nivel a su izquierda, dejando como único escape la salida hacia la estación de bomberos voluntarios de Quilmes, edificada a su derecha. Quizás, después de todo, no sea una rotonda, pero la secuencia que describiré a continuación nos haría pensar lo contrario. 

Llegamos entonces a la rotonda. Tuvimos que frenar bruscamente ya que apareció de imprevisto un pequeño auto que ascendía desde el bajo nivel. Maravillado por tal imprevista aparición del inframundo que encierra un bajo nivel, pude observar como la mano del conductor se deslizó hacia la izquierda sobre el volante, mientras que la derecha permanecía oculta, operando cambios desde el anonimato. Dada la orden y acompañando dicha ejecución, fue como el primer auto de la rotonda giró hacia la izquierda. 

El chofer del colectivo pensó en arrancar, pude deducirlo por las ansias proyectadas en sus ojos, por el rugido que emanaba el motor desde las profundidades de la inmensa flota terrestre. Sin embargo, para su sorpresa (y para la mía) se asomaron dos autos más, seguidos por un cuarto, separado por la distancia correspondiente a un tercer auto invisible, inexistente, pero tan presente como nuestras ansias por continuar camino. 

La pintoresca secuencia continuó, la mano izquierda del conductor se deslizó hacia la misma dirección sobre el volante y el vehículo respondió de manera acorde. Lo mismo ocurrió con el segundo auto de la fila, este un tanto más osado, dando a conocer su derecha, ejecutó su maniobra utilizando ambas manos. Creí ver entonces al conductor invisible del tercer vehículo, timoneando una rueda inexistente. -Un delirio- pensarán, pero permítanme anticiparme a tal pensamiento recordándoles el frustrante pesar de estar varado frente a una rotonda en la que todos giran hacia la izquierda.

miércoles, 17 de abril de 2013

Sobre la improvisación.

Lo maravilloso de la improvisación es que podes estar con la cabeza en cualquier lugar justo antes de tocar. Pero cuando llega tu turno, olvidas absolutamente todo. Te desprendes de todo. Las escalas, los libros, los yeites, la música misma. Y estás ahí, solo, con la banda, pero solo por sobre todas las cosas. Con todo lo que sabes y al mismo tiempo sin saber nada. A veces elegís que decir, otras veces la verborragia se apodera de tus manos, de tu aliento, y el bicho chilla incesante, mientras tu mente trata de recordar algún fragmento de algún poema. Algún epílogo, alguna reflexión, alguna hipótesis. Jamás una conclusión, jamás un desenlace. Esas cosas se dan por si solas, se dan al menos, para el que no las busca.
Ejecutas un manotazo cromático de ahogado, y en mejor de los casos, alguna bella imagen saldrá a flote, y sino, el silencio. El silencio es tu mejor amigo. Saber aprovechar los colchones que para algo están. Reposar sobre los golpes de la percusión, sobre los temblores producidos por el contrabajo. Los acordes silenciados de la guitarra. Esto ya lo toqué mañana. La nota anterior yace a leguas de distancia, la siguiente presiona las agujas de tu reloj pulsera.
Sin saber cómo te encontras a vos mismo estático, en silencio, como una gárgola espectante de los espectadores. Sin saber cómo, redescubrís a tus manos abrazando la campana de latón, justo como lo hacían segundos antes de tocar. El único recuerdo son los aplausos presentes, impulsados por un futuro tan silencioso, como el pasado durante el que yació suspendida tu última nota.

domingo, 14 de abril de 2013

A taste of honey (leer y oír simultáneamente)

El gusto a miel recorre hoy mi boca. Ajena a vos, esta vez sale de una botella. Entra en mi como dulce néctar, puro al tacto del hombre, inmaculado, eterno. 12 años lleva encerrado en una botella verde esmeralda, esperando un alma cálida que quite aquel precinto opresor. Arranque el sello de tu boca, deléitese con el sonido del vacío cediendo al acceso inminente del aire. Caes con la delicadeza del aire sobre dos rocas gélidas que se estremecen con tu paso, hacen un pequeño bailecito mientras se sumergen en tu esencia, salen a flote en busca de quien las bese con delicadeza. Me encuentro afortunado al ser estratega y a la vez ejecutor de tan simple y satisfactoria trama. 

Solo un borracho empedernido escribiría algo así sobre una bebida tan deliciosa y fina como el whiskey. Solo un borracho empedernido, o Henry Charles Bukowski, que son básicamente lo mismo. Alguien que quiere creer en el amor, pero que no sabe cómo en un mundo lleno de miseria e injusticia. Alguien que dedica su vida al futuro, desperdiciando el presente, añorando el pasado. Alguien cuyo corazón no es uno, sino varios. Construidos con los escombros del anterior. 

En este tipo de reflexiones siempre está presente el aliento aterciopelado de Paul Desmond. Aunque cueste creerlo esperé toda la semana para este momento. Sábado a la noche, soledad. El silencio únicamente interrumpido por acordes con séptimas y el tarareo armónico de Jim Hall mientras ejecuta su magistral y sentido solo. 

Las grabaciones perfectas por su imperfección. 
El pasado perfecto por pasado. 
El presente efímero por volátil 
Un futuro tan incierto como la próxima nota.


domingo, 7 de abril de 2013

Resolución

Suena la Resolución mientras saboreo un pollo con especias. Mi gata ¾ defeca a un metro y medio de distancia. Suplanta las escobillas acompañando al contrabajo mientras revuelve sus piedritas. La púa del tocadiscos persigue a la Resolución. La cena concluye. Lo busco en internet, el hombre de los dedos de cobre descansa. McCoy golpea las infinitas teclas del piano, densas como el marfil, afiladas como el cuchillo de quien acecha desde el follaje descampado del safari. Hoy son ellos quienes cazan, nosotros meras presas de su música.







martes, 26 de febrero de 2013

Camino

Apenas salido del trabajo conecto mi mente a los imperceptibles acompañamientos de Jim Hall, y camino. El aire frío, la música, las luces de la ciudad erizan mi piel, y camino. Llegado a la parada del colectivo me detengo, cambio la música a algo más violento y sutil, mato a la espera sin que lo espere. La noche prometía, lo supe apenas dejé la obligación. Una vez subido al transporte me dirigí hacia el peor asiento disponible, ese que está justo sobre la rueda trasera derecha, me senté del lado del pasillo. El asiento anterior al mío quedó vacío, y fue ocupado por una muchacha morocha menuda de corte taza unas paradas más adelante. Era imposible despegar los ojos del piercing que tenía en la nuca, de esa punta putrefacta llena de pus. En más de una ocasión pude ver a través de la melena como sus uñas rascaban placenteramente alguna costra de suciedad en su cuero cabelludo. Anticipándome, noté como acercó a su nariz aquella caspa encerrada entre  carne y uña, del mismo modo en que un sommelier cata una copa del vino más fino de la casa. Una vez terminado el ritual, la muchacha extrajo de su bolso harapiento un compilado de poesía de Bukowski. De repente todo tuvo sentido.

No hay que leer a Bukowski para disfrutar el propio olor a cuero cabelludo sucio, si quizás, para entender como otro puede encontrar placer en eso. Durante todo el viaje traté de seguirle la lectura desde el asiento de atrás, pero estaba cansado, y el fuerte de Bukowski está en sus cuentos cortos, todos sabemos eso.

Cuando bajé del colectivo lo hice por lo puerta del medio, ella había dejado el libro. El colectivo frenó, las puertas se abrieron (una más rápido que la otra), la miré cansado, me devolvió la mirada, le sonreí en algún lugar de mi mente. Las calles ahora más oscuras, la noche más fría, y camino.

jueves, 14 de febrero de 2013

El amor está en el aire


Volvía en colectivo como cualquier otro día, solo que ESTE día, el amor, los ramos de flores y la pelotudez humana estaban en el aire.  Me paré en ese lugar diseñado para los discapacitados, para ellos un lugar, para nosotros un edén. Delante mio se situó una joven pareja que salió a celebrar el día de los enamorados. Ella preciosa, morena, de camisa, mini y sandalias, las uñas de los pies pintadas, perfectas. El, remera vieja, jean claro, zapatillas de cuero blaco, mersa, grasa, no. Sus labios se buscaron durante todo el viaje, sufriendo la espasticidad de las curvas y las frenadas de golpe.

No me quedaba otra que mirar para los costados, estaban ENFRENTE MIO, y aun así el tipito me buscaba la vista mientras le deboraba la cara a su compañera. 

No tuve mejor idea que escarbar, escarbar las intrínsecas y áridas profundidades de mi nariz, hasta que encontré un ejemplar maravilloso, tendrían que haberlo visto. Lo removí lentamente entre la carne y uña de mi dedo indice mientras miraba fijo a los ojos a aquel galán, quien seguía comiendo de la boca de su pareja.

Me tomé mi tiempo, convertí aquel fósil en una bolita. El muchacho me miraba desconcertado... claro, poco sabía él que pronto seríamos dos los participantes de este gran banquete.

domingo, 10 de febrero de 2013

Pintura viva

Comenzó por una figura anatómica contorneada por el fino trazo del grafito. Luego vinieron los colores, su afro. Una mujer blanca con afro psicodelico compuesto por los colores primarios; amarillo, rojo, azul. Su cuello mostraba marcas cual Jesús resucitado, pero no. Esta noche rosas brotaban de sus cabelleras enmarañadas, y esa sonrisa pícara, esa mueca de placer, desafiante, esperando el próximo trazo del artista. Entonces vinieron los pájaros de la franja azul, tan improvisados como inesperados, buscando el dulce néctar de la identidad. Pájaros que dependiendo su luz pueden ser peces, o por qué no flores aladas? Y esa mueca, infinita e impoluta, que sin ojos busca su lugar en este mundo.

Lo encuentre o no,
igual está bien.



Pintura por Irina Kerekes

miércoles, 23 de enero de 2013

Sobre el verdadero amor

Es mucho peor de lo que muestran en las películas.
Es mucho peor que compartir fotos con el mundo.
Es mucho peor que sostener una cartera.
Ver vidrieras,
pagar cenas,
perder la lógica,
el sentido común.

Es enfermarte la cabeza,
a tal punto que no te lo cura
ni un psiquiatra, un amigo,

Sí quizás la distancia,
el olvido, 
los intentos fallidos
de partir

eterna frustración
amor mudo
sin victimas ni victimarios
solo recuerdos imaginarios

de aquel ayer
que nunca es hoy
jamás mañana
nunca hoy


lunes, 21 de enero de 2013

Esperando un colectivo

Estaba esperando un colectivo como cualquier otro día en la esquina de Alem y Alvear, donde como todos saben, pasan con poca frecuencia, cuando una bisabuela de 84 años me saca charla. ¿Cómo se que era bisabuela? Me lo dijo. ¿Cómo se que tiene 84 años? Me lo dijo. ¿Cómo se que venía de cargar la SUBE? Me lo dijo. ¿Cómo se que portaba su tercer bastón ya que los dos anteriores se los habían robaron? Me lo dijo. Así esperando un colectivo que tardó lo que tarda normalmente en venir me enteré muchas cosas sobre el presente, pasado y futuro de esta simpática señora.
Tomamos el mismo colectivo. Pensé que hasta la charla continuaría dentro del transporte, pero para mi sorpresa , en cuanto la señora subió a la flota, posó su posterior junto a una nenita de unos 5 años en los asientos para discapacitados y comenzó a contarle ahora ella la historia de su vida. ¿Cómo me sentí? Lejano de la indiferencia.

miércoles, 2 de enero de 2013

A Astor Piazzolla le cabía Jethro Tull

Allá por 1968 el fantástico Ian Anderson y su Jethro Tull presentaban un disco llamado This Was. Disco que incluye el tema instrumental "Serenade to a Cuckoo", Serenata para un Loco. Un año más tarde y en un continente lejano, Astor Piazzolla compone junto a Horacio Ferrer el conocidísimo tango "Balada para un loco".

A todo esto, un hombrecito moreno, sudado y en bermudas, tambaleando en el primer vagón del Subte B, deja sus pulmones en una melódica venida a menos luchando contra sus propios aires para ejecutar "Libertango".

A todo esto están quienes hacen oídos sordos.
Quienes se enervan frente a un sonido tan espantoso, y aquellos que si bien reconocen la precariedad, aun se les escapa una sonrisa que se pierde entre las notas desafinadas y la grabación que atraviesa el aire humedo y caliente

-Leando N. Alem, final del recorrido-



Te reís… claro; parece que sólo yo lo veo, porque él pasa entre
la gente y los maniquíes le guiñan, los semáforos le dan tres luces
celestes
y las naranjas del frutero de la esquina le tiran azahares,

y así… medio bailando, medio volando,
se saca el melón,… me saluda,… me regala una banderita
y me dice...







La vez que me visitó Josef K.

Era el último día del año y me estaba preparando para pasar la noche en la ciudad donde nací, La Plata. Me estaba duchando tranquilamente, haciendo balances sobre el año que pronto dejaría detrás de mi y resoluciones inconcebibles que me acompañarían en este nuevo año. A todo esto había un pedazo de jabón viejo y celeste que obstruía el drenaje de la ducha, de manera que a medida que caía el agua, el nivel de la misma sobre mis pies crecía. 
Fue entonces cuando vi una pequeña ramita flotando entre mi inmundicia. Al principio creí que era pelusa o algún pedazo de algo externo a mi que se había desprendido de mi cabeza, ya que los fines de semana largos suelo acumular suciedad. Me agaché para obtener una mejor perspectiva sobre aquello que flotaba alrededor de mis pies. Entonces comprobé que no era nada más y nada menos que la patita de una cucaracha.
Inmediatamente creí que el resto del cuerpo estaría encima mío. Sin embargo, no logré hallar más rastro del insecto que aquella solitaria y persistente patita flaca y pinchuda. Rápidamente comprendí que Franz, o Josef, o simplemente K. desde el mundo de los vivos muertos, estaba despidiendo un año más junto a mi, bajo la intimidad de una lluvia tibia y purificadora.


sábado, 8 de diciembre de 2012

10 pasos para preparar un coloquio final

Queridos lectores de la Bitácora del Capitán. Me tomaré la libertad de compartir con ustedes hoy, a dos días de presentar un coloquio para la materia de filosofía, una suerte de guía, un tutorial, un step by steppara la preparación de trabajos de esta índole.

Paso número uno: El primer paso para la preparación de un trabajo tan complicado y extenso es arrancar el día justo a tiempo para darle la despedida al rocío. Usted deberá programar su alarma para que suene ni un segundo después de las 8 a.m.

Paso número dos: Una vez que suene la chicharra de la rutina, usted deberá postergarla inmediatamente  presionando la tecla "repetir", o snooze si dispone de un reloj despertador importado. No caiga en la tentación de abandonar su letargo. No ceda ante la culpa. Es indispensable que usted aleje cuanto sea posible el horario de su completo despertar.

Paso número tres: Si usted ejecutó de manera correcta los pasos número uno y dos, estaría levantándose de su cama alrededor del mediodía, preferentemente luego de la 1 p.m. Síntomas observables de que usted está encaminado son: ojos hinchados, aliento putrefacto, dolor de cabeza, cansancio, dificultad para desplazarse, pérdida del equilibrio, entre otros.

Paso número cuatro: Para poder llevar a cabo la extenuante tarea de preparar un coloquio final, usted deberá, luego de nutrir su famélico estómago con un tardío desayuno lento y reflexivo, ordenar su cuarto, su despacho; su espacio de trabajo. Es absolutamente sustancial que usted limpie, ordene, oree, barra, lustre, aspire, su unidad de trabajo antes de sentarse a componer la obra que lo hará suceder en sea cual fuere su carrera universitaria.

Paso número cinco - La composición: Para este paso recomiendo utilizar un procesador de texto. Siéntese en una silla cómoda frente al ordenador y abra un archivo de Microsoft Word 2007™. Escriba el título de su obra, en mi caso: "Coloquio final filosofía 2012". Presione la tecla F12 y elija la ubicación en la que desea guardar su trabajo. Recuerdo seguir estos pasos al pie de la letra ya que son cruciales para la creación de la obra ficticia y literaria que lo salvaran de recursar una materia.

Paso número seis - La investigación: Para el cumplimiento de este paso, usted deberá contar con: una conexión de alta velocidad a Internet, un buen explorador (Google Chrome, Mozilla Firefox) e infinitas cuentas en redes sociales, cuantas más mejor. En cuanto abra el explorador de Internet, caerá en la tentación de entrar a Google y buscar información en la enciclopedia virtual para su ensayo. Sin embargo, deberá luchar contra este instinto cultivado bajo la crianza del furor cibernético. Abra, en cambio, su casilla de correo electrónico, su cuenta de Facebook, Twitter, Klout, Myspace (si aun dispone de ella), y todas las demás formas de contacto con el resto de mundo que posea. Lea todo lo que este a su alcance sobre sus "amigos". Indague sobre sus fotos vacacionales, lea los estados que sugieren un día precioso para comer tal o cual comida con parientes o amigos. Visite el perfil de su ex-pareja. Relea conversaciones antiguas con personas cuya existencia ahora le es enigmática.

Paso número siete - La investigación segunda parte: Si sigue continúa desplazándose sobre las vías del éxito, en el paso previo habrá ingresado a Youtube a través de un video publicado en Facebook o Twitter. De no ser así, continúe indagando las "Noticias" de Facebook hasta encontrar un video que despierte su interés.

Paso número ocho - Usted está aquí: Como gran lector de guías, tutoriales, "cómos", y paso a paso, llegué a identificar un error que muchos de esos artículos comparten. Ninguno tiene un apartado en el que usted podrá medir que tan alejado o acertado está con respecto al plan de acción que dicha guía predica. En este apartado entonces, usted podrá verificar si sus pasos previos fueron en la dirección correcta, o si deberá reajustar su brújula y recalcular su trayectoria. En caso de haber hecho los pasos previos en forma acertada, usted se encontrará en la siguiente situación: Son las 9 p.m, usted está cansado, angustiado, siente una gran culpa sobre sus hombros, ha rechazada infinitas propuestas de amigos, planea concentrarse luego de cenar, ha enviado mensajes comprometedores por Facebook, ha estudiado las cualidades del oso Panda en Youtube, etc. Si le da fiaca ponerse a comprobar todos estos síntomas, simplemente revise el estado de su ensayo. Si continua leyéndose únicamente el titulo, esta usted entonces en el camino correcto.

Paso número nueve - Introspección exhaustiva: Terminó de cenar, la sangre ocupa ahora su estómago. Sale a su jardín a disfrutar de un cigarro o de aire fresco cuando la siguiente duda cruza su mente como un destello festivo de fin de año - ¿Qué hago estudiando esto? Ah! Mi querido lector! ¿Cómo se dignó a denominarse "estudiante" si esta duda nunca lo asaltó mientras hacía la cola en el centro de copiado, estudiaba para un parcial, o simplemente esperaba a que le cobraran los cortes de carne para el asado del domingo? La duda cartesiana de todo alumno universitario; pienso luego estudio, reflexiono luego acciono, planeo luego hago.

Paso número diez - "No hagas hoy lo que puedes dejar para mañana": Estimado lector, si llego a este  paso, le ruego que deje de flagelarse y postergue tan pesada tarea para el día de mañana. Suficiente ha hecho por hoy. Recuerde sí,  guardar una vez más su ensayo para no perder un día entero de trabajo. No desespere que mañana será otro día. A medida que la vela se consuma verá como su concentración aumentará, su mente se pondrá de acuerdo con sus dedos y en cuestión de horas usted habrá volcado miles de palabras en la salina virtual que hasta el día de ayer se encontraba desértica. Crea en usted mismo, recuerde que es aun incapaz de comprender la fuerza mental que podemos exprimir en tiempos de desesperación académica.

Reflexionemos entonces, estimadísimo lector y camarada. Si usted dispuso del tiempo necesario para leer este artículo, entonces sin duda posee el tiempo para estudiar, leer, o escribir lo suficiente como para aprobar casi cualquier parcial o final relacionado con una carrera humanística. 

¡A estudiar entonces! Que aquellas palabras arcaicas impresas en pésima calidad no van a memorizarse por si solas.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Ogro colegiala

Hay una colegiala sentada a unos metros de mi, estamos a tres mesas siguiendo la trayectoria de ofensa de un caballo de ajedrez. Rubia, rellenita, una chica cuya atracción no sería suficiente para hacerte dar media vuelta si la cruzaras por la calle. Sin embargo, en este café tan silencioso, en este día tan húmedo y nublado, verla tomar su jugo grande naranja sujetando el sorbete entre sus dedos índice y pulgar es un espectáculo hipnotizador. Con su mano derecha alza una medialuna de manteca, abre su boca, la acerca a sus fauces. Mastica lentamente, con los ojos bien abiertos, como quien piensa sin saber exactamente qué. Sus pies entrelazados caen como lianas de carne rechoncha, oscilando a pocos centímetros del suelo. La postura de sus piernas genera cierto ángulo en sus rodillas de tal modo que me permite observar desde mi guarida la entrada a su inmaculado jardín.Viste medias azules bajas, a la altura de los tobillos, su pollera es de color gris pavimento, gris nublado, gris hoy. Un destello blanco irradia de entre sus piernas. Que dulzura y que morbo esconderá el aun intransitado laberinto de la ogro colegiala. Ahora descansa el mentón sobre la palma de su mano derecha, sus dedos robustos no alcanzan la altura de sus ojos. Se esconde tras la pantalla de su celular, triste colegiala. Serás usada por el sexo opuesto baja premisas disfrazadas de promesas de amor eterno hasta que finalmente crezcas y aprendas (o no) a diferenciar el gesto sincero de la mentira más letal propagada por el ser humano, el amor. Colegiala ahora escapa de mis palabras, me da la espalda mientras se balancea sobre sus pequeños pies (lejos de convertirse en fetiche) camino hacia la puerta. Debe medir menos de un metro y medio. Colegiala abre su paragua y se larga a la vida, al amor, al sexo y a la mentira.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Pañuelo

Acaricio tu pañuelo olvidado
pienso en tu piel,
fina e inmaculada.
Mis garras hoy lejanas
habitan esta celda infernal.
Meros recuerdos acompañan
las gotas de sudor
que corren por mi sien,
así como tu pudor corrió alguna vez
sobre tu espalda
temblorosa y agitada.
Deseoso de tus labios
me sumerjo en fantasías
protagonizadas por tu piel,
suave y tersa como este pañuelo dejado
luego de aquella inolvidable
primera vez.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Geisha

Nunca me deje llevar por las apariencias, nunca hasta aquella noche. Estaba en la barra, sentado de espaldas a la puerta, como siempre, como quien no se atreve a cruzar miradas con quienes llegan; si quizás con los que se van. Sabía que llegarías en cualquier momento. De hecho, te estábamos esperando. Desconocía el sonido tus pisadas, tu fragancia, la hermosura de tus ojos. Desconocía aun todo aquello que me llevaría a fantasear con una ínfima probabilidad.
Nadie escucho la puerta abriéndose. Mi cabeza giró independiente del resto de mi cuerpo siguiendo el sonido que producían tus tacos al aterrizar sobre la madera barnizada. Entonces te vi. Inmediatamente entendí que si no fuera por nuestra intermediaria, jamas hubiéramos compartido el mismo espacio y tiempo, y aun así, me invadía un placer inmenso. Lo que me costó lograr que mis ojos te dejaran tranquila aquella noche, no tiene nombre. Jamás luche tanto contra mi propia voluntad. Intercambiamos pocas palabras, y así estaba bien. Yo era feliz mirándote sin que te dieras cuenta (aunque ambos sabemos que todos nos damos cuenta cuando alguien nos mira). En especial cuando ese alguien, soy yo.

martes, 13 de noviembre de 2012

Póstumo

posgrado
posguerra
posmorten
posmodernidad

posado
posando
posada
postal

positivo.
posiblemente
posibilista
postergo
póstumas
posituras

postrado,
posesivo poseedor
de posedaeras postizas

poseído
postulo

poseído
posteo


postergo...
proceso
creativo,
cranial
produzco
posdata

...

criminal








domingo, 14 de octubre de 2012

Ezequiel, el gordo hipster

    Su nombre era Ezequiel, intentaba junto a su pareja ser hipster. A su compañero de vida le iba mejor, era delgado, con cara de sufrido y unos ojos que parecían conocer un océano de vanguardia artística  
    Ezequiel viajaba siempre en los asientos reservados para embarazadas y discapacitados en los colectivos; viajar con la plebe le resultaba demasiado tendencioso. A la altura de Wilde, la comodidad de sus pomposas nalgas se vieron comprometidas al presenciar el ascenso de una joven madre con una criatura en brazos que lloraba a mas no poder.
    El gordo Zeki, como lo dicen sus amigos conocedores de todo lo aún desconocido, empleo su primera y conocida táctica de ignoro: -La música me descoloca, me transporta- De esta forma no respondió al primer llamado de solidaridad, y siguió de esa forma, disfrutando su música tan especial y desconocida por el resto de nosotros los transeúntes  
    Pocas vueltas de manzana después avisté a una señorita con un crió de la mano, y otro inútero. Pidiendo desesperada un asiento para reposar su agotada ciática. El gordo Ezequiel nuevamente en acción, comenzó de manera repentina a mirar con inmensa concentración la pantalla de su celular. Haciendo de cuenta estar leyendo un importante comunicado, cuando todos bien sabemos que no hacia mas que mirar el reflejo de la perforación metálica que brotaba de su gorda y grasienta ceja.
    Más tarde una tercera madre subió a la flota y rápidamente ocupó mi asiento, ya que esta vez, vi necesario  ceder mi comodidad, y de paso observar desde lo lejos al hipster Ezequiel mientras narro su crónica  De a ratos me mira, no entiende del todo que estoy haciendo y por qué lo miro tanto. 

Mujeres y niños primeros, Ezequiel. 
Luego los hombres,
luego los hipsters.


viernes, 10 de agosto de 2012

Quién quiera que seas

Ya es costumbre, un habito, no existe otra manera. 5 días a la semana, 20 días al mes, 225 días al año, tomo el Semirapido Berazategui-Correo Central rumbo al trabajo. Transitando estas rutinas uno se cruza con centenares de conocidas caras extrañas. Hay tandas de gente dependiendo el horario. Siempre que salgo justo para entrar a trabajar, encuentro a una señora que podría ser mi madre y a una treintañera morocha flaca flaca, esperándome en la esquina de Mitre y Echeverría, despotricando contra el transporte público, o por qué no contra la insolencia del cielo que hasta poco nos dio con todo lo que tenía.
Hay días que por fuerzas superiores tengo que salir de la mano de la aurora y veo a los quilmeños de traje yendo a sus trabajos formales. Los más jóvenes se rebelan y se dejan una barbita zaparrastrosa, mientras que los más adultos son un perfecto y aceitado engranaje de este hermoso sistema en el que vivimos. A todo esto uno se mueve por el mundo con cucarachitas en los oídos que tararean mil canciones y mil palabras, mil fugas y mil escapes.
Andamos aislados, por lo general, del mundo físico. Viajamos como sardinas enlatadas, y sin embargo no nos tocamos, no nos sentimos, estamos solos en la compleja y eterna metrópolis que nos rodea. No obstante, a veces la música pasa al plano físico, deja de ser un simpático murmullo en nuestros oídos y llena un espacio con su cuerpo y con su alma, con sus melodías y con sus letras.
En contadas ocasiones viajé en el mismo colectivo que una estudiante de ingeniería anónima. Le digo así porque siempre se baja en la facultad de ingeniería de Buenos Aires, pero quién sabe realmente que hará de su vida. Pocas veces cruzamos fugaces y torpes miradas de quien quiere mirar a alguien pero no sabe bien como. Ayer, por una de esas cuestiones de la vida, viajamos en el mismo colectivo, pero esta vez pasó algo hermoso.
Desde el principio fue un viaje difícil. El colectivo estaba sobre cargado de gente. Una señorita gordita insultó de arriba a abajo al chofer por dejar subir a más gente. Acto heróico de parte del conductor, si me lo preguntan, ya que era uno de esos días en los que el colectivo "no pasa" y la gente se acumula en las esquinas. Me escabullí hasta la parte trasera, me hice un lugarcito como quien no quiere codearse con nadie y me entregué por completo a las dulces melodías y los falsos candombes de Jorge Drexler.
A la altura de Dock Sud, el chofer frenó de golpe. La mujer que estaba a mi izquierda se me vino encima y vociferó un alarido que no llegué a escuchar. La sostuve para que no se cayera, no pasó nada, pero cuando miré hacia mi derecha la vi. Lejana, parada exactamente sobre las ruedas delanteras de la flota. Nos miramos por un segundo, o dos, antes de que volviera la indiferencia y el anonimato.

Lo magnifico de ese instante  fue que tenía a Drexler al oído diciendome:

Te miro y pienso, 
te miro y me digo:
“quien quiera que seas,
¿de dónde has salido?”

Me importa mucho más
verte vibrar, así,
que descifrarte

Te veo y quiero
que tu me veas
quien quiera que seas
quien quiera que seas.



jueves, 2 de agosto de 2012

Crecer

Es muy lindo releer la nota que escribí el pasado 1ro de agosto y ver lo que crecí. Había tocado fondo, básicamente, dejando por segunda vez la facultad, dedicándome de sol a sol a no hacer nada. Lo único que me mantenía a flote por aquel entonces era una pequeña y maravillosa persona.
El trabajo me cambió la vida. Está bien, nunca fui un paquerito huerfano. Pero tenía (y sigo teniendo) algo que me gusta denominar "Problemas existenciales del buen gordo burgués". Lo anterior, más tiempo libre, igual a pésima salud mental. Mucho problema por nada.
En cambio ahora el tiempo mío es mío. Si quiero me armo un cigarrillo, si quiero compro. Si quiero toco el saxo, si quiero escucho otro. Si quiero escribo, si quiero leo. Si quiero no hago absolutamente nada, y pienso en lo lindo de quedarse durmiendo un sábado hasta las 2 de la tarde.
Cada tanto reflexiono en ser bueno en lo que mejor haces. Trabajar, escribir, robar (de a ratos) alguna sonrisa con un comentario precario, amar.
-La vida es más que un par de décadas- una vez me dijeron.
Puta que si lo es.

martes, 31 de julio de 2012

Tan frío.

Amarte en este cuarto
tan hostil, tan frío.
Suspiros pintan el aire
como las aguas de un río.
Tus ojos llenos de amor
hoy distantes y opacos
estallan en esquirlas salvajes
Los ojos del desamor
Astros que no dejan rastro
Mi corazon demente desmiente
el querer creciente
Que habita
aquella lejana sonrisa
Inestable, tratable
Agradable, admirable
Hay persianas que cierran por amor.
Mundos enteros que se prestan al olvido.
Tus ojos llenos de amor.
Y yo solo en este cuarto tan hostil,
tan frío.

martes, 3 de julio de 2012

piano
voz,
y la soledad de posguerra
evocada por un alma 
que quedó encerrada
del lado de acá.

No me sorprende que ya nada me sorprenda.

viernes, 29 de junio de 2012

Critique oblique

Critica del blanco y negro,
es tu primera noche.
Hablamos de tantas cosas,
y a su vez de tan pocas.
El universo es irrelevante
cuando se trata del hambre
de legiones.
Cómo hacertelo saber,
si no sos más que frías leguas de noche
tendidas en un poema sin métricas ni rima.

ca
      i
         da
                libre





                                         Hasta vos que sos
                                                                                                  o no.

Música lasciva de fondo.
Medio que me conecta con
Tu escencia,
tu cuerpo.
Interminables centímetros de tu piel
que estallan en gemidos
con la llegada del alba.

Cansancio,
falta.

Tus alas virgenes,
immaculadas,
que hoy levantan el asqueroso
polvo del conurbano.

El día que finalmente
levantes vuelo
nos cubriras con el
anhelado ollín
de tu ausencia.

domingo, 24 de junio de 2012

Don de fluir


El fluir desde marzos equidistantes,
infectos de eternidad,
de ecos sin crepúsculo.
Y tu fluir, tu alegoría divina, tu metáfora inmarcesible.
Una esquirla brillante de tu eterno beso frío,
dotado de paisaje,
mi sintaxis horizontal.
Y yo, te porto y tiemblo.
Te conjuro en pasos, en besos, en vasos.
Ávida de todas tus mañanas con noches repentinas:
Me habrás iniciado en esto de no saber mas nada.
Ni libros, ni teorías en la mente,
de la mente o de los mismos libros, y sus prosas.
Huyes de los hábitos, del tiempo.
 Sonrisas sin momento, ni pasajes bíblicos.
A veces querré escucharte hablar de amor,
hablar de nada.
A veces no hablaremos con palabras.
Y todo sobre el mundo de los brazos.

-Flavia Calise.

martes, 12 de junio de 2012

Como la vida misma

La vida misma camina cabizbaja en un día azul como el de hoy, en el que los recuerdos renacen como las furiosas cenizas de un fénix hambriento de siglos. El cielo gris y el frío, juntos accionan los gatillos de la memoria generando evocaciones frecuentes e involuntarias. El barullo del café de hoy será el mismo que dentro de una quincena, mientras que el de ayer...
Las vidas mismas enfrentan el desconocer con los ojos entreabiertos, entumecidos, manejados por el deseo de alcanzar, de hacer un quiebre; ahora frío ahora chocolate caliente.
Pero no es la vida quien camina sino almas infértiles, almas vacías, almas en serie, almas partidas. Destrozadas por la semejanza, por la igualdad. Sus recipientes varían en tamaño y forma, pero ellas saben que en vano huyen de su reflejo.
Busco entonces una mano completa que alce mi mentón y se haga ver ante mis ojos. No como un reflejo, sino como una luz reveladora, capaz de atravesar el manto gris del asfalto, de la indiferencia. Capaz de satisfacer mi hambriento estómago, que esta noche renace para extender su vuelo. Capaz de iluminar las precarios caminos nunca transitados por vidas que jamás tendré.

Lo anterior fue escrito un día idéntico a este en la esquina de Pellegrini y Viamonte. El clima es el mismo, quizás haga menos frío. Los laberintos intrínsecos de la mente son los mismos, quizás haya más caminos. Sigilosamente se reproducen mientras nuestro entorno sigue igual. Transitamos la rutina con tranquilidad sabiendo que nuestra mente nos presenta tres o cuatro alternativas, pero al paso de una semana, nos encontramos totalmente perdidos en algo que diseñamos desde sus cimientos.
Introspección, psicoanálisis, conductismo, humanismo. Miles de lunas invertidas en la investigación de algo tan abstracto como el pensamiento mismo. Aparentemente han habido avances, en lo personal no les creo. Justamente ahí está el error. Creer, ingenuamente, que podemos rescatar respuestas. Si, las epifanías son tan reales como el metro cuadrado dentro del que ocurren.
Pero, ¿remover el misterioso y fantástico velo de la mente humana? No alcanzaron mil soles, ¿por qué harían de hacerlo mil cafés?

domingo, 27 de mayo de 2012

Eduardo Mateo, Capitán de delirios.

Eduardo Mateo, 1940-1990


Celebrador de la vida,  
capitán del delirio, 
soberano del ritmo, 
amante de la percusión, 
rudimentario en las cuerdas, 
inventor de acordes, 
soñador de oficios.

Que bello el candombe y que hermosa tu voz, Mateo. Tu sonrisa se transmite en el sonido de tus palabras, -tiempo que se va, tiempo que viene-, y un corazón lleno de locura y esperanzas. Gestionaste el puesto de "Jefe de Serenatas", encargado de una oficina donde tus colegas caían con descripciones de mujeres y vos zapabas serenatas que luego vendías tras un cómplice regateo. -Muchacha, por qué tu no me quieres?- Cuestionabas. -No seré quien sere che-, afirmabas. Solo me dices adiós, me voy muriendo, supiste sollozar ante Jacinta, tu musa brasilera.
Prometías espectáculos allá por tus pagos. Vagabas las calles uruguayas con tu cuaderno en mano, recolectando las firmas y el dinero de aquellos que querían presenciar tus creaciones vivas. Quizás por eso vendiste más después de haberte ido, y por vender me refiero a mucho más que que hacer plata. Porque tus cantos son tan simples que cuesta entenderlos, dificultan la empatía. Uno tiene que encarnar tus caprichos y volver a la escuela primaria para poder siquiera comprender por qué harías un tema titulado "A la letra A". Detrás de esos delirios se esconde la belleza de tu música que facilita el sentir. 

Entenderte me llevaría una vida, y ¿qué sentido tiene racionalizar las fantásticas fabulaciones de un loco-lindo como vos?


Ayer

No usaste mi cabeza como un revolver,
ni sacudiste mi suelo.
Sino que desmembraste mis teoremas del amor.
Teorías forjadas en base a años de experiencias,
vivencias,
cafés y desencuentros.
Te dejaste alcanzar
por un gorrión lastimado
que esta noche se fortalece
a la sombra de tus senos.
Tus piernas, indescifrables,
los infinitos enigmas de tus tobillos,
tus brazos finos,
tersos y femeninos como la misma esencia
de ser.
Oír tu voz,
tus risas al compás del tres por cuatro
y la persistente madrugada
que en vano lucha por alcanzarnos.
Esta vez su piel es mía,
-sueño decirle-
viviendo un alba compartido
entre vapores que emanan
de tazas frescas, marcadas
por el maquillaje de tu ayer.
Esta vez su piel es mía,
-recito solo-
evocando el recuerdo
de tu ayer.

martes, 22 de mayo de 2012

Incesante

Escucho la lluvia, tu voz, y no puedo evitar querer combinarlas en una noche sin principio ni alba. El nuevo sol no quemaría la niebla del rocío porque reinaría la dureza del diluvio. Nos perderíamos en un bosque de agua, sin hojas ni verde, sin senderos ni frutos. Absorbiendo lejanos la hermosura del incesante goteo que retumba en el techo de chapa, del mismo modo en que tu silencio retumba en mi.
Respiro profundo y exhalo tu silueta en humo espeso y duradero para que me acompañe mientras camino bajo la llovizna yendo a quien sabe donde. Quizás salí bajo la lluvia para advertirte de aquella baldosa rota, que en más de una ocasión, me jugó la mala pasada de sobre mojar mi tobillo. Quizás salí a buscarte hoy justamente porque es difícil ver y fácil sentir. Salí a combatir la batalla de la lejanía bajo un manto de esperanzas. Rogando que cuando todo calme, la tierra sea solo una,
y nosotros,
raíces sobrevivientes.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Cinéfila

El la invitaba a ver rollos viejos cuando el cine aun no abría al público, o en las horas más altas de la noche. A las cuatro de la mañana entraban por la parte de atrás del cine. Eran los 50. Ella fumaba usando un filtro largo y pintoresco, a el no le importaba demasiado, pero sus ojos lo dejaban en estado inerte, fuera de si mismo. Él vestía un traje azul, una camisa blanca y una pequeña corbata también azul. Sus zapatos eran marrones y tenían la punta cuadrada. Su pelo era alfo rubio, sus manos eran agradables y ella decía que sus ojos eran dos almendras. Porque si.
Dulces palabras de la cinéfila lograron que una noche de frío sepulcral, el apuesto acomodador le perdonara el no tener entradas, y la dejara ingresar al complejo. Allí la conoció. Ella tenía el pelo revuelto y las manos frías. El se sentó a su lado en la película. Se sonrieron y al terminar de ver aquella gran obra de Godard, fueron a comprar papas fritas. El local más cercano estaba cerrado. Caminaron interminables cuadras hasta toparse con un agradable bar irlandés, olvidando por completo las papas fritas.
Los vasos eran enormes y la luna aun más. La preciosa noche no se comparaba con el gran piano de salón que lograron percibir. Los músicos llegaron, comenzó a sonar Deception y sus pies flotaron en aquella pista verde oscuro. El humo los envolvía, aislándolos del resto de los animales en constante vaivén. Aplausos siguieron a las últimas notas, la campana de última ronda había sonado dos tragos atrás y aun así seguían bebiendo. Duraban más que el tiempo.
Duraban más que el tiempo y ellos lo sabían. El la acompañó hasta su casa. No sabían como ni por qué, pero se volverían a ver. Eran dos extraños, conocidos. Tomarían caminos alternos día a día con el fin de cruzarse, sabiendo en el fondo que aquel anhelado día llegaría cuando menos lo esperasen.

En colaboración con mi musa, Flavia Calise.

domingo, 6 de mayo de 2012

[Ultra Music Festival] Navegando las aguas de Nazareth



El sábado 5 de mayo tuve la fortuna de asistir a la primera edición del Ultra Music Festival llevado a cabo en Buenos Aires, Argentina. El UMF, es un evento masivo de música electrónica que nace en South Beach, Miami en 1999, patrocinado por Russell Faibisch y Alex Omes. Entre el '99 y '06, el festival tuvo el formato de un gran fiestón de una noche. Sin embargo, a partir de el '07, comenzó a extenderse ofreciendo dos conciertos multitudinarios hasta que en 2011, cerró en tres descomunales espectaculos. La primera edición del UMF allá por el '99 logró reunir a 45,000 personas, mientras que la de este año convocó a más de 165,000 en Bayfront Park, Miami.
El UMF Buenos Aires abrió sus puertas para presentar a los primeros DJs a partir de las 17hs. La estructura del festival disponía de un escenario principal, en el que se presentaron las bandas fuertes internacionales como Justice, Kaskade, John Digweed, y dos pistas alternativas de Techno y Trance.

Dimos comienzo a nuestra jornada electrónica a las 21.50 en el escenario de Techno escuchando el set en vivo del dúo Alemán, Modeselektor, compuesto por Gernot Bronsert y Sebastian Szary fundado en 1996. Ellos mismos definen su música como: metal alegre, rap duro, country-ambiental, y crunk ruso. Desconocía el trabajo de estos excéntricos DJs de Berlin. Su repertorio fue muy variado, claro que la electrónica en general suena parecida pero lo curioso de este grupo es que supo jugar con la intensidad de sus temas y las proyecciones visuales que sorprendían de fondo, creando climas apropiados para cada canción y justamente alternando entre beats duros y cuadrados (Evil twin) con melodías líricas realmente emotivas. Acá les dejo un video colaboración entre Modeselektor y Apparat, personalmente, el fuerte del conjunto. (Moderat - A new error)

Al finalizar Modeselektor nos dirigimos hacia el escenario de trance para escuchar a Andrew Chen, DJ y poductor taiwanes nacido en Norteamérica conocido bajo el alias de Shogun. Fuimos con la idea de descansar un poco antes de presenciar a Justice, pero este deseo se vio frustrado ante la intensidad con la que el joven taiwanés se desenvolvía en el escenario. Claro que las luces acompañaban a la música en cada compás y caída, haciendo al espectáculo aun más hipnótico.

Llegó la medianoche y el momento de la Justicia con una luna casi llena que atravesaba un velo gris, proporcionando luz tenue para la multitud plantada frente al escenario esperando que se encendiera la característica cruz de Justice. El dúo francés ensamblado por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay abrió con Genesis, el primer tema de su disco Cross y luego de eso, remixaron absolutamente todo, rescatando las melodías y riffs más pegadizas de sus trabajos. Como dije antes, si bien la electrónica se parece en varios aspectos, Justice cuenta con la particularidad de lograr un fraseo simpático y original en cada una de sus creaciones, convirtiéndolas en algo único. Temas como Civilization/Newjack (Liveremake/Mashup) fueron acompañados por unas luces completamente alucinantes. La iluminación contaba desde robots y pantallas gigantes de LEDs hasta paredes en cuadrilla de amplificadores Marshall de 12 pulgadas con iluminación interna. La calidad de sonido fue excelente durante todo el espectáculo, estaba fuerte, se sentía al aire vibrar, pero no aturdía; aspecto importante a la hora de presenciar a un conjunto de este calibre en vivo.

Puedo concluir esta breve reseña del UMF diciendo que fue una experiencia más que satisfactoria y totalmente recomendable para aquel que disfruta este género de música o bien siente la curiosidad universal de ir a ver que onda. Nada mejor que ingresar directo al coque y enfrentarse con nuevos sonidos que pueden abrirnos caminos musicales y transportarnos a terrenos que jamás hubiéramos imaginado transitar.

unManú


martes, 1 de mayo de 2012

El trabajo dignifica

Según mi madre, mi abuelo tenía un discurso hermoso acerca del trabajo. Claro que hoy es imposible reproducirlo, y en aquel entonces tenía 15 años, aun no había aprendido a usar una Guia T. Hace casi un año que me inserté en el mercado laboral, y si bien la disponibilidad horaria de uno cae dramáticamente, prevalece la sensación de haber convertido ese tiempo en algo positivo. Las salidas de convertibilidad varían con cada uno de nosotros; hay quienes trabajan por dinero, hay quienes lo hacen por vocación, hay quienes lo hacen por ambas y hay quienes trabajan porque no les queda otra.
-El trabajo dignifica, se le oye decir a alguien que nunca va a tener problemas para conseguir trabajo, ya que es muy probable que sea él mismo quien genere los puestos para, justamente, dignificar, a otros. Lamentablemente no es lo mismo trabajar de embajador o de pizzero, cuando todos sabemos quien es realmente el que suda la gota gorda sobre la grasa del día a día, alegrándonos la rutina. Importa la educación, importa quién, cuando, dónde, y con quienes. 
¿Pero qué hay entonces de los iluminados médicos y docentes? Estos que educan desde sus primeros años y prolongan la vida de aquel que, al fin y al cabo, les proporcionará o no una buena obra social, un salario digno, condiciones laborables, etc. ¿Qué hay de los que todavía caminan por lo bajo y arqueados, proporcionando combustible para la inmensa máquina encargada de silenciarlos al primer reclamo?
Quizás se estén preguntando si realmente "el trabajo dignifica", del mismo modo que lo hago yo, tomando unos mates en la madrugada del 1ro de mayo, esperando que disminuyan las probabilidades de robo antes de salir a trabajar.
Ausente de respuesta definitiva, puedo asegurar que jamás dejaría de trabajar, no hasta bien entrados cabellos blancos. Quizás porque el sistema capitalista está tan maravillosamente confeccionado que nos hace sentir valorados intercambiando nuestro tiempo y fuerza por dinero. 
Quizás porque tengo el mate lavado, 
y no tengo  tiempo para cambiarle la yerba,
ya que son las 07:00, 
y el deber no espera.

jueves, 26 de abril de 2012

Sobre el frío

Hay algo sobre el frío que despierta el deseo de encender un cigarrillo o atender una buena, cálida pipa. Hay algo del aire cortante que nos inclina la cabeza hacia abajo, como queriendo salvar nuestra garganta. Hay algo tan obvio del sol que lo hace absolutamente hermoso al tacto. Los pies sufren, si, las orejas y nariz también, quizás, a menos que viajen enterradas en el pecho de un gorrión. Hay algo del humo atravesando el frío que lo torna incluso más cautivador al ojo. Hay algo del frío que nos hace revalorar el calor cuando entramos a una cafetería, o pizzería. o por qué no ambas, colmadas de alientos y veloces palabras sobre los pies de algún deportista europeo.
Hay algo contradictorio del frío que obliga al alma a combatirlo, produciendo entonces el inmenso placer estando debajo de una frazada pesada, o sintiendo el roce de tus acaloradas mejillas. Un par de manos congeladas no se dan calor entre si, pero se entienden, conversan, olvidando entonces a este simpático protagonista otoñal.
Lo que te esperé, lo que me alegra que estés acá.
Tomate tu tiempo esta vez antes de partir hacia otro hemisferio.

lunes, 23 de abril de 2012

Curtido para ser Pizzero

Era uno de los primeros días otoñales de frío y sol. Salía de cursar locución, o comunicación social, o traductorado público en inglés o alguna de las tantas carreras que las universidades nos ofrecen. Me dirigía hacia mi tabaquería amiga cuando, antes de cruzar los adoquines, vislumbré una pizzería La Continental en la esquina. No pude evitar suspirar un -alta pizza- del mismo modo que cuando nos maravillamos ante la infinita belleza femenina, o mejor dicho, ante alguno de sus atributos.
Seguí caminando ya que no disponía de efectivo (ni de tiempo) para degustar una inmaculada porción de Muzzarela forjada por los inigualables herreros de la panadería. Sin embargo, en la ventana que da a la calle Defensa, observé un cartel cuyas inscripciones solicitaban nuevos empleados para el local. Me detuve frente al anuncio, realmente dejé de mover los pies y me vi plantado en el reflejo del ventanal, analizando mis posibilidades, midiéndome frente a la suculenta vidriera. Quizás porque esa misma mañana, atascado en la autopista, hacinado en un colectivo, imaginé dejar la ciudad y dedicarme a vender alguaciles en Neuquén, los suficientes como para subsistir.
Nuevamente me encontré paralizado frente al afiche, tramando mi futuro como Pizzero, mozo, lavaplatos, camisa blanca manga corta, gorrito rojo, impecable manejo de los instrumentos culinarios. Pero entonces miré hacia adentro para ver una vez más al verdadero paladín gastronómico, artesano del sabor, hechicero del trigo, acróbata del amasado, noble sirviente del estómago ajeno. 
Rápidamente comprendí, que no había nacido curtido para ser Pizzero. Un ligero suspiro escapó a mi sonrisa -otra vida que jamás conoceré- pensé, y continué caminando bajo el sol.

domingo, 15 de abril de 2012

Cartas de amor

Estimado lector,

Si usted posee antiguas o actuales cartas de amor, siendo remitente o destinatario, descarte inmediatamente la idea de deshacerse de ellas. En caso de haber transcripto sus emociones empleando pluma, lapiz o simil como medio, entonces verá con el tiempo que dichas cartas (entregadas o no) son un magnífico autoretrato emocional de la persona que usted alguna vez fue. Leerá entonces descripciónes actualmente irracionales y exageradas, pero que en su momento fueron verdaderamente certeras. Quizás hasta sirvan incluso para transportarlo a aquel lugar y momento en el que este "autoretrato" fue compuesto.
Cumpliendo el rol de destinatario. No hay nada más bello, señores, que verse a través de los ojos de una persona que lo ama(ó). Una vez más, son proyecciónes fuera de contexto, pero que nos dan una perspectiva de la capacidad de generar amor que realmente tenemos. Una pintura antigua, embellecida por las turbulencias irracionales que causa, justamente, sentir amor puro y verdadero por otra persona. Nada de eso del amor por una buena pipa en invierno, o un mate cocido caliente con mucho azucar en un campamento a 1200km de casa, sino el amor confianzudo e ingenuo que puede generar la legítima y espontánea sonrisa de aquella persona.

Por este motivo le ruego,
 fiel lector,
 no queme, ni tire
sus cartas de amor.

martes, 3 de abril de 2012

El cadáver exquisito beberá el vino nuevo


Conocí a mi padre a través del sonido. Lo oía cambiar la página del diario todas las mañanas, la cuchara revolviendo su café matutino, el andar de sus pantuflas a lo largo del piso de parquet. Por las tardes se olía el aroma acogedor de su pipa, escuchaba el chasquido del encendedor, sus labios envolviendo la boquilla, sus largas y pausadas caladas. Por las tardes se lo oía golpear unas teclas que según el eran blancas y negras, produciendo un sonido casi tan hermoso como lo que hasta el día de hoy creo que es ver. Ver los colores por lo que son, ver los sonidos, los sabores, diferenciar un plato frío de uno hirviente sin usar la lengua como carne de cañón. Ver con los ojos y no con las manos, acariciar con la mirada, presenciar gotas suicidas cayendo por los marcos del ventanal un día de tormenta y no sentirse perdido en la tempestad. Durante estos preciados interludios en los que mi padre me deleitaba con sus melodías, podía ver. 

El sonido, el café, el geométrico piso de parquet, la cálida pipa, los encendedores y los labios, los pianos y su maravilloso idioma. Tal vez, aquellas cosas bellas desde el centro hasta mis pies, puedan llevarnos hasta eso parecido a la sonrisa estática, lejos de una fotografía inerte, de besos secos, de lunes constantes, de almas perpetuas de adiós. Las felicidades son dedos finos rosando la piel amada, una simple palabra verídica, o los labios cerrados en alguna verdad escrita con los ojos; el contacto del sol con la piel, los libros, las causalidades, los enigmas y los bares de algún viernes, la lectura en la bañera y las risa histriónica, casi exasperante. Las felicidades son sólo conceptos que no pueden ser palpados en algún ideal frío, distante: El vacío baila en ellos por eso está siempre en algún miedo ajeno, en algún miedo mío. Y el miedo no corrompe, el miedo paraliza. Por eso opto ansiosamente por mis pupilas estériles con sus cactus de sal, sus ojos derramados en cada imagen que percibo, mis ojeras de amores y esas dudas dulces en su ternura inmóvil. Hoy subasto mis labios con besos impuros, sus zapatos cuadrados, mi cordura de loca. Y así, tal vez el vacío deba resignarse, y así, tal vez las cosas sean más interesantes.

Creación colectiva con Flavia Calise.
Todo un placer.

martes, 27 de marzo de 2012

Constelación

Su trompeta hacía visible el humo en esta habitación. Sin vernos, nos sentíamos a cada extremo del edredón. Percibía las olas que ejecutaban tus sutiles movimientos. Invento el chasquido de tus labios mientras se posa uno de tus últimos cigarrillos. La fricción del fósforo nos encandila y pocos segundos despues te veo una vez más, desnuda, tendida hacia el olvido. Corto la oscuridad, sigiloso, caricia. Bajo la tenue luz de tu luciernaga mortal e incandecente busco tu abrazo pálido y acogedor. Mis dedos se deslizan sin apuro entre las constelaciones que proyecta tu espalda, saltando de estrella en estrella hasta llegar a tu nuca. Tibia y con aquellos finos cabellos que parten de los más bajo. Qué extensa belleza recorren mis temblorosos, y aun firmes dedos esta noche. Rodeo tu cuello, bailo una pieza con tus pómulos, y sin que te dieras cuenta, me apoyo en una de tus comisuras. Tu izquierda, mi norte. Entonces parten mis labios hace aquel infino en busca de la más hermosa constelación, creada por estrellas de galaxias ajenas. Terminemos con este mundo, acabemos este universo en una implosión que no deje rastro de tu último suspiro.