Acaricio tu pañuelo olvidado
pienso en tu piel,
fina e inmaculada.
Mis garras hoy lejanas
habitan esta celda infernal.
Meros recuerdos acompañan
las gotas de sudor
que corren por mi sien,
así como tu pudor corrió alguna vez
sobre tu espalda
temblorosa y agitada.
Deseoso de tus labios
me sumerjo en fantasías
protagonizadas por tu piel,
suave y tersa como este pañuelo dejado
luego de aquella inolvidable
primera vez.
decente...
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