jueves, 14 de febrero de 2013

El amor está en el aire


Volvía en colectivo como cualquier otro día, solo que ESTE día, el amor, los ramos de flores y la pelotudez humana estaban en el aire.  Me paré en ese lugar diseñado para los discapacitados, para ellos un lugar, para nosotros un edén. Delante mio se situó una joven pareja que salió a celebrar el día de los enamorados. Ella preciosa, morena, de camisa, mini y sandalias, las uñas de los pies pintadas, perfectas. El, remera vieja, jean claro, zapatillas de cuero blaco, mersa, grasa, no. Sus labios se buscaron durante todo el viaje, sufriendo la espasticidad de las curvas y las frenadas de golpe.

No me quedaba otra que mirar para los costados, estaban ENFRENTE MIO, y aun así el tipito me buscaba la vista mientras le deboraba la cara a su compañera. 

No tuve mejor idea que escarbar, escarbar las intrínsecas y áridas profundidades de mi nariz, hasta que encontré un ejemplar maravilloso, tendrían que haberlo visto. Lo removí lentamente entre la carne y uña de mi dedo indice mientras miraba fijo a los ojos a aquel galán, quien seguía comiendo de la boca de su pareja.

Me tomé mi tiempo, convertí aquel fósil en una bolita. El muchacho me miraba desconcertado... claro, poco sabía él que pronto seríamos dos los participantes de este gran banquete.

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