Se desata la tormenta
y que placer compartirlo
con una espalda tan hermosa
que no necesite frente
con un par de piernas independientes
con un torso desnudo y terso
el cielo habla por nosotros
el calor por nuestro deseo
naveguemos juntos este diluvio
naufraguemos
cada vez más distantes
sus mareas
quizás en tierra una vez más
se desaten tus cabellos
y pueda esta vez llevarte
a tu anhelado cementerio.
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