Desde que tengo memoria vengo luchando minuto a minuto con la inercia, claro que a veces la noción de "minuto" se desdibuja y pasa un día, o una semana, y sigo sentado en el mismo lugar que ayer, pensando en mañana. Me propongo un plan de acción el jueves y cuando me percato de que el calendario en la pared proyecta el mes pasado veo con claridad como el tiempo, surrealista, tan bien retratado por los grandes se me escurre entre los dedos.
Entonces pongo carteles, ayuda memorias, que convenientemente mi ojo esquiva día a día para hacerme salir del estatismo, para activar mis venas, transformar la clorofila una vez más en sangre y salir de este estado vegetal.
Mañana quizás el tiempo vuelva a ser mio, o me permita al menos la ilusión.
Ser Cronos por un día, dos, o hasta el inevitable encuentro con la señora Muerte.
Mejor vivir un día en completo dominio del tiempo,
que una eternidad bajo su esclavitud.
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