Deshago las caricias de la noche anterior,
no respiro profundo,
tus pómulos no luchan contra mi deseo de besarlos.
Mis manos no recorren el abismo de tu nuca,
mis yemas no saborean la dulzura de tus rodillas.
Poco a poco deshago,
desenredo mis dedos de entre tus pelos,
tus piernas son ajenas a mi cuerpo.
Me alejo triste y feliz al mismo tiempo,
sin poder olvidar,
recordar olvidarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario