jueves, 15 de septiembre de 2011

Ernestino Euclides

Tengo un pato que se llama Ernestino Euclides, le gustan las aguas saladas, por eso no tiene muchos amigos. Solemos tomarnos largos baños en los que discutimos las distintas dudas existenciales entre el hombre y la mujer. De vez en cuando me pide que haga bromas telefónicas, pobrecito, deberían verlo. Ahí, oscilante en las aguas de la bañera con sus alitas cortas, su corteza de ule, su sonrisa infinita.
Ernestino me dice desde el baño que se me hace tarde para la psicologa.

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