miércoles, 21 de septiembre de 2011

La vez que ayudé a una vieja a cruzar la calle

Era un día caluroso en la esquina de Dorrego y Mitre.
El semáforo cambiaba a rojo.
La pequeña anciana a mi izquierda me miró tímidamente
-La ayudo, señora? Pregunté
Con una sonrisa estiró su mano
-Esta soy yo- me dijo -este es mi brazo-
Llena de vida se entregó a mi abrazo,
desconociendo su mala suerte,
tendida en los brazos,
de la muerte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario