viernes, 23 de septiembre de 2011

Espera

Qué fácil sería la vida si pudiera ser cuentista. 
No novelista, ni ensayista, ni periodista; cuentista. Visitaría cafés en busca de anécdotas que contar, o quizás simplemente absorbería la inspiración que parecería venir en el simple hecho de degustar un brebaje caliente con uno mismo.
Disfruto la compañía, pero una conversación tiende a tener varios niveles que ocasionalmente me desconciertan y no me permiten profundizar un nada. No termino de cerrar una idea que surge otra, y entre broma y broma terminamos hablando de los tornillos salidos de las mesas, la dudosa higiene de las mozas, o el grasoso color manteca de las paredes.
Las mejores ideas en cambio, suelen presentarse mientras uno realiza las tareas más banales de la vida cotidiana. ¿Cuántas veces la mente me ha revelado sus más profundos recovecos mientras esperaba para comprar un kilo de tomate y una plantita de lechuga en la verdulería? Porque al fin y al cabo, la vida no es más que eso: espera.
Esperar a terminar el colegio, esperar la nota de aquel final, esperar a que nos den el título universitario, esperar a que nos contesten de aquel trabajo, esperar a que nos depositen el primer sueldo, esperar las vacaciones (y toda la espera que viene incluida sin cargo adicional en el paquete), esperar el nacimiento de un primer hijo, esperar sus esperas, los resultados médicos, esperar...
Mi madre suele decir que esquematizo todo, no se que otra cosa espera que haga. Lo único que sé con certeza es que la vida no se nos pasa esperando, sino que es ella la que espera, mientras nosotros, abstraídos de la noción de tiempo, esperamos ingenuamente a la espera misma.
Qué hermosa sería la vida si pudiera ser cuentista.
Dibujaría a la espera de tantas formas, le tramaría tantos caminos,
que eventualmente,
cobraría vida.



1 comentario:

  1. Capitán, has encontrado la clave. Quizás la vida no sea más que el infinito trabajo de Penélope, la que tejía de día y destejía de noche. La que entendió que moviendo las manos y haciendo, no importa qué, se puede burlar a la espera, un día, dos, un año, diez...

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