martes, 28 de junio de 2011

Tangela

Durante mucho tiempo me acostumbré a tener los parlantes, modem, router, telefono, ordenados de un modo, digamosle, predefinido. Con esto me refiero al orden aleatorio en el que quedan las cosas luego de ser conectadas a la computadora.
Con el tiempo me acostumbré a no mover ciertas cosas porque se caía el router, o desenchufaba la fuente del modem, y a los pocos segundos se escuchaban gritos provenientes de la otra punta de la casa. Hoy, sin embargo, sucedió algo inaceptable.
Aproveché una limpieza general de mi escritorio para separar los parlantes y así disfrutar de una mejor experiencia musical, pero noté al primer intento que la maraña de cables era de tal magnitud que sería imposible realizar cualquier tipo de cambio sin antes introducirme a organizar aquella jungla de cobre aislada.
Así fue como salí hacia la ferretería más cercana, compré cinta aisladora amarilla, y me puse manos a la obra. En resumen, lo que hice fue agrupar cables por familias: (mouse/teclado/mini usb/webcam), (router/modem/pared), etc.

Parece una estupidez, pero es algo súper práctico que se valora a medida que pasa el tiempo y los cables siguen perfectamente organizados.



1 comentario:

  1. Boludoooooo, qué chiquero tenías. ¿Tantos cables de dónde carajo salen?

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